Propiedades de la porcelana de laboratorio
La porcelana es un material cerámico producido a partir de la mezcla de tres componentes básicos: caolín, sílice y feldespato. En la primera etapa se obtiene el cuerpo o bizcocho por cocción de las piezas moldeadas. En una segunda etapa se cubren del esmalte apropiado y se cuecen de nuevo para obtener el vidriado superficial típico de la porcelana. Caolinita, es el mineral arcilloso más importante (Al2O3·2SiO2·2H2O). Deriva de “Kao-Lin”, una colina situada al norte de China donde se descubrió en una forma muy pura, de cocción blanca. Es producto de la descomposición de minerales de feldespato presentes en rocas ígneas o metamórficas. Sílice (SiO2), cuarzo (o arena) es uno de los óxidos más abundantes de la corteza terrestre. Su función es reducir la plasticidad de la arcilla, para evitar que las piezas se rompan o deformen durante los procesos de secado y cocción. La adición de arena u otros materiales duros, finamente molidos es proporcional a la pureza de la arcilla; a más pureza, más material no plástico debe adicionarse a la pasta cerámica. Feldespatos, (sódicos, potásicos, cálcicos) son un conjunto de sustancias minerales que siempre actúan como fundentes. Se adicionan para disminuir la temperatura de cocción y reducir los costes. Como no tienen una temperatura de fusión definida, al calentarlos se ablandan progresivamente hasta alcanzar una consistencia viscosa, más fluida a más temperatura. Se puede decir que la parte feldespática forma una masa fundida que cementa el resto de componentes.
Tabla con las propiedades de la porcelana de laboratorio

(Los valores indicados en la tabla son orientativos para una porcelana típica pero pueden variar según el fabricante)

